El QRS termina.
Y justo después aparece una parte del ECG que suele conseguir algo curioso: que dejemos de mirar todo lo demás. El segmento ST.
Si está elevado, llama la atención. Si desciende, también. Y en cuanto algo parece extraño, es muy fácil empezar a ponerle un diagnóstico antes de tiempo.
En el paso 6 del método de 8 pasos de Cardiología sin Miedo vamos a hacer algo más útil: observar primero qué ocurre después de la despolarización ventricular y describirlo con orden.
Aquí nos interesan dos elementos: el segmento ST y la onda T.
Después de despolarizarse, los ventrículos tienen que recuperarse
En el paso anterior seguimos la despolarización ventricular a través del complejo QRS. Ahora comienza la repolarización ventricular, el proceso mediante el cual las células recuperan sus condiciones eléctricas antes del siguiente latido.
En el ECG, buena parte de esa historia se refleja en el segmento ST y la onda T. No son dos elementos independientes: forman parte de una misma secuencia y tiene sentido estudiarlos juntos.
Primero localiza el final del QRS
El punto en el que termina el QRS y comienza el segmento ST se denomina punto J.
No necesitamos convertir cada ECG en un ejercicio de geometría, pero sí saber aproximadamente dónde termina la despolarización ventricular. A partir de ahí podemos preguntarnos: ¿el ST permanece cerca de la línea de base o se desplaza claramente hacia arriba o hacia abajo?
El segmento ST debería estar aproximadamente en la línea de base
En condiciones habituales, el ST se encuentra cerca de la línea isoeléctrica, sin exigir que sea perfectamente horizontal.
El ECG real tiene variabilidad. Por eso, antes de medir, conviene observar el conjunto y preguntarnos si existe un desplazamiento claramente llamativo y si ese cambio aparece de forma coherente en varias derivaciones.
¿Qué usamos como referencia?
Para saber si algo está elevado o descendido necesitamos compararlo con una referencia. En la práctica solemos utilizar una zona isoeléctrica del trazado, como el segmento TP cuando puede identificarse bien.
Lo importante aquí no es memorizar una regla aislada, sino entender la idea: el ST se valora comparándolo con la línea de base del ECG. Si una diferencia parece relevante, entonces medimos.
Elevación y descenso del ST son descripciones
Si el segmento ST se encuentra por encima de la línea de base, podemos describir una elevación del ST. Si está por debajo, hablamos de descenso o depresión del ST.
Hasta ahí, perfecto. Pero ninguno de esos términos es todavía un diagnóstico. Una elevación o un descenso del ST pueden aparecer en contextos diferentes, de modo que debemos mirar también dónde aparecen los cambios, qué ocurre en las derivaciones relacionadas y cómo es el resto del ECG.
Ver → describir → relacionar → interpretar.
Un cambio coherente en varias derivaciones relacionadas tiene un significado muy distinto de una pequeña irregularidad aislada. Y encontrar una alteración del ST-T no equivale automáticamente a diagnosticar isquemia: el ECG siempre necesita contexto clínico y, muchas veces, comparación con registros previos y evolución temporal.
No olvides comprobar la técnica
Este es otro momento en el que el paso 1 vuelve a ser útil. Una línea de base inestable, artefactos o una colocación incorrecta de los electrodos pueden dificultar mucho la valoración del ST.
Antes de interpretar una diferencia pequeña, asegúrate de que estás mirando un registro suficientemente limpio como para poder confiar en ella.
Después del ST aparece la onda T
La onda T representa principalmente la repolarización ventricular.
Y, al igual que con la P o el QRS, no queremos limitarnos a comprobar que existe. Nos interesa observar su orientación, su morfología, si mantiene un aspecto coherente y cómo se relaciona con el QRS que la precede.
¿Cómo debería ser una onda T normal?
No existe una única forma válida de onda T para todas las derivaciones. En muchas derivaciones la T suele ser positiva; es habitualmente negativa en aVR y puede mostrar variabilidad normal, especialmente en III y V1.
Por eso una onda T invertida no debe interpretarse únicamente por el hecho de estar invertida. Tenemos que preguntarnos en qué derivación aparece y qué ocurre en las derivaciones vecinas.
En muchas derivaciones, QRS y T suelen apuntar en la misma dirección general. No es una regla absoluta, pero sí una referencia útil para detectar cuándo algo merece una segunda mirada.
Una T llamativa es primero un hallazgo
Una onda T muy alta, muy plana, invertida o de aspecto inusual puede aparecer en diferentes situaciones.
En este paso buscamos describir bien lo que vemos: T positiva, negativa, plana, alta, simétrica o asimétrica. Después integraremos ese hallazgo con el ST, el QRS, la distribución por derivaciones y la situación clínica.
ST y T se entienden mejor juntos
Podríamos mirar el ST por un lado y la T por otro, pero muchas veces tienen más sentido cuando observamos juntos el proceso de repolarización.
Ante una derivación que llama la atención, conviene preguntarse: ¿qué hace el ST y cómo continúa después la onda T? Esa secuencia completa suele ser más informativa que cualquiera de sus partes aisladas.
Una rutina sencilla para el paso 6
Cuando llegues a la repolarización, puedes seguir esta secuencia:
punto J → ST → distribución → T → relación con el QRS.
Primero localiza aproximadamente el final del QRS. Después observa si el ST permanece cerca de la línea de base y si cualquier cambio se repite en derivaciones relacionadas. Finalmente observa la onda T y comprueba si su orientación y morfología resultan coherentes con el resto del trazado.
Checklist rápida del paso 6
| Comprobación | Qué preguntarte |
|---|---|
| Punto J | ¿Identifico dónde termina el QRS? |
| ST | ¿Permanece aproximadamente en la línea de base? |
| Elevación/descenso | ¿Existe un desplazamiento claro? |
| Distribución | ¿Aparece en derivaciones relacionadas o está aislado? |
| Onda T | ¿Su orientación y forma resultan razonables? |
| QRS-T | ¿La T guarda una relación coherente con el QRS? |
| Conjunto | ¿ST y T forman un patrón coherente? |
No empieces intentando diagnosticar
Si ves un ST elevado, describe primero dónde está elevado. Si encuentras una T invertida, localiza en qué derivaciones aparece. Si algo parece extraño, comprueba que no sea un problema técnico y mira qué ocurre alrededor.
En esta primera lectura sistemática nuestro trabajo es detectar que existe una alteración, describirla bien y localizar dónde aparece. Solo después intentaremos explicar el patrón.
Si quieres revisar el paso anterior, puedes volver a cómo analizar el QRS y la progresión precordial. También puedes regresar al método completo de 8 pasos para leer un ECG.
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El siguiente paso
Ya hemos recorrido prácticamente toda la secuencia eléctrica de cada latido.
Nos queda comprobar cuánto dura en conjunto la actividad ventricular, desde que comienza la despolarización hasta que termina la repolarización.
En el paso 7 analizaremos el intervalo QT y el QT corregido (QTc): por qué cambia con la frecuencia cardíaca, cómo medirlo y cuándo merece la pena corregirlo.
Método de 8 pasos · Paso 6 de 8
Nota educativa. Este contenido tiene finalidad educativa y está dirigido principalmente a estudiantes y profesionales sanitarios. La interpretación del ECG debe integrarse con la situación clínica del paciente y no sustituye la valoración profesional, los protocolos asistenciales ni las guías clínicas vigentes.


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